Review: Marvel’s Wolverine
Después de cinco años de espera, por fin pudimos tener Marvel’s Wolverine en nuestras manos
Y después de dieciocho horas de enterrar mis garras de adamantium en todo lo que se me cruzara, tengo que admitir que me siento un poco en conflicto: Wolverine es una gran aventura y un juego de acción tremendamente divertido, pero al mismo tiempo no puedo evitar pensar que podría haber sido algo más.
La recepción inicial fue bastante dura con el juego, y aunque entiendo muchas de las críticas, siento que en algunos aspectos no están siendo del todo justos con lo que Insomniac ha intentado hacer. Marvel’s Wolverine no es perfecto, pero tampoco es, ni de lejos, el desastre que algunas opiniones en la red de redes parecen sugerir.

Así que empecemos por lo bueno: Sin entrar demasiado en spoilers, Marvel’s Wolverine es, ante todo, un juego de acción. No es el título más complejo del género, pero creo que eso no es necesariamente algo malo. Su combate es rápido y agresivo, y consigue algo que considero fundamental para un juego de este campeón de los X-Men: Hacerte sentir como Logan.
Las peleas son violentas, espectaculares y están acompañadas por algunas secuencias de acción que parecen sacadas directamente de una peli de Hollywood. A esto se suman unas escenas cinemáticas muy bien actuadas, y una presentación audiovisual espectacular. Mención especial merece la banda de sonido de David Fleming, que acompaña perfectamente la aventura y consigue elevar muchos de sus momentos más importantes.
La historia también tiene sus puntos altos. No quiero contarles demasiado para no arruinar la sorpresa si deciden jugarlo, pero creo que Insomniac tomó una decisión bastante valiente al hacer algo diferente con la historia de origen de algunos de estos personajes. Esta no es simplemente otra versión de lo que ya hemos visto en incontables ocasiones sobre Weapon X, la mansión de Xavier y los orígenes de los X-Men. Aquí la cosa comienza con Team X, formado por Mystique, Sabretooth y el científico Walter, bajo el liderazgo de Nathaniel Essex. Es una aproximación considerablemente más oscura a algunos personajes conocidos, y que nos permite explorar un elenco con códigos morales más grises a los que estamos acostumbrados. Y esto no es el único cambio importante que hace el juego con su narrativa.
No quiero entrar en más detalles porque parte de la gracia está precisamente en descubrirlos por uno mismo, pero agradezco muchísimo que Insomniac haya decidido no limitarse en repetir las mismas historias que conocemos. Hay suficientes cambios como para que, incluso siendo un fan de Marvel, tengas curiosidad por descubrir hacia dónde va el asunto.

El combate, por su parte, también me sorprendió. He leído muchas críticas sobre lo repetitivo que puede llegar a ser, pero mi experiencia fue bastante diferente. En varias de las grandes secuencias de acción me quedaba con ganas de que aparecieran un par de enemigos más. ¿Es un sistema de combate extremadamente complejo? No. Pero eso no significa que sea menos divertido.
De hecho, creo que su sencillez ayuda bastante a transmitir la fantasía de ser Wolverine. Atacar con nuestras hermosas garras de adamantium es fácil de entender, pero cuando empiezas a combinar habilidades, formas de esquivar los ataques enemigos, bloqueos y ataques especiales, el resultado es increíblemente satisfactorio.
El árbol de habilidades tampoco es particularmente complicado y existen varias habilidades y mejoras que puedes equipar, mientras que la introducción progresiva de nuevos enemigos ayuda a mantener los enfrentamientos relativamente frescos. Las diferentes facciones cuentan además con una buena variedad de enemigos, cada una con sus propias características y formas de enfrentarlos.
Lo mismo ocurre con los niveles. Me sorprendió bastante la diversidad de localizaciones que visitamos durante la aventura y, visualmente, cada una consigue sentirse entretenida y distinta. Hay una buena variedad de escenarios y las grandes secuencias de acción hacen que el viaje de Logan tenga constantemente esa sensación de espectáculo cinematográfico. Pero precisamente aquí encontramos uno de mis mayores problemas con Marvel’s Wolverine: El juego deja constantemente la sensación de que podría haber sido más.

No tengo absolutamente ningún problema con los juegos lineales. De hecho, uno de mis juegos favoritos es The Last of Us. El problema es que los niveles de Wolverine muchas veces se sienten como si estuvieras caminando por un pasillo extremadamente bien decorado. Hay ocasiones en las que parece que simplemente estás dentro de un juego de Disneylandia que Insomniac ha construido para ti, en lugar de estar explorando un mundo.
The Last of Us también es un juego extremadamente lineal, pero sus niveles están diseñados de tal manera que, aunque solo exista un camino principal, tienes la sensación de que llegaste allí por decisión propia. Hay espacios para explorar, pequeñas desviaciones y elementos ambientales que hacen que el mundo parezca tener una vida más allá del camino que estás siguiendo. Y eso es una lástima porque los escenarios están muy bien logrados, y habría sido interesante tener un poco más de libertad para disfrutarlos.


Otro problema que encontré es una cierta inconsistencia tonal: El juego quiere contar una historia adulta, y tiene momentos bastante oscuros y violentos. Sin embargo, en otras ocasiones el diálogo se siente casi como sacado de un comic book. Hay líneas y situaciones que funcionan perfectamente dentro de una aventura de Marvel, pero chocan un poco cuando vienen inmediatamente después de momentos que intentan ser mucho más serios.
Algo parecido ocurre con el propio diseño del gameplay; el juego prácticamente nunca te deja respirar… Constantemente tienes un marcador, una indicación, un control que recordar o un objetivo que seguir. Y resulta extraño que una historia quiera tomarse a sí misma tan seriamente cuando el propio juego muchas veces parece asumir que necesitas que te expliquen absolutamente todo.
Pero, después de terminar mi aventura, la sensación que me queda es positiva. Marvel’s Wolverine es un juego de acción divertido. Y quizá es bueno que no sea tan ambicioso.
Será la edad, pero mucho de los palazos y críticas que recibió en sus primeras revisiones, a mí me parecieron virtudes. Es más, estoy perfectamente de acuerdo con que el juego dure entre 15 y 20 horas: Tengo demasiados juegos sin terminar porque intentan justificar su precio metiendo cantidades absurdas de contenido repetitivo o con poca “alma”, convirtiendo así cada experiencia en una aventura de 150 o 200 horas.

El combate es relativamente sencillo, y eso significa que no tengo que memorizar veinte movimientos diferentes o cuatrocientos combos para disfrutarlo. La campaña va directamente al grano, ofrece grandes momentos de acción y termina antes de que la fórmula llegue a agotarse por completo.
En síntesis, Marvel’s Wolverine no es el gran fichín del 2026 (no nos olvidemos que fue nominado a revelación en el 2025) pero tampoco decepciona.
Es un juego de acción que me recuerda mucho a una época en la que estos títulos podían existir simplemente para ser divertidos. Tiene esa onda juego clásico de Xbox 360, pero con las posibilidades visuales y técnicas de una producción moderna.
Y, honestamente, en un mundo donde cada vez parece que todo tiene que ser gigantesco, complejo y durar cientos de horas, quizá un juego de acción que simplemente quiere entretenerte durante unas buenas 15 o 20 horas es exactamente lo que necesitábamos.
G-SCORE: 81
Probado en: PlayStation 5
Desarrollador: Insomniac Games
Distribuidor: Sony Interactive Entertainment
Disponible Ya
Nota: Martin Varsano para GNOVA #15 – Agradecemos a Sony Argentina por el código cedido para análisis.
























































