Review: The Blood of the Dawnwalker

El RPG que no sabía que necesitaba


Tengo que admitir que Blood of Dawnwalker fue una de mis mayores sorpresas de los últimos años. Después de poco más de 30 horas, mi tiempo en Vale Sangora llegó a su fin y me fui de esta experiencia tremendamente satisfecho. Entré al juego con expectativas relativamente moderadas, pensando que probablemente sería algo parecido a The Witcher, pero con vampiros. Después de jugarlo, estoy muy contento de decir que no podría haber estado más equivocado.


Rebel Wolves, formado en parte por antiguos desarrolladores de The Witcher, consiguió crear un mundo que no solamente se siente inspirado por sus trabajos anteriores, sino que también tiene una identidad propia. Vale Sangora es un lugar fascinante, con una historia y un lore que poco a poco logran atraparte. Pero lo que más me sorprendió no fue únicamente el mundo en sí, sino las personas que lo habitan.
Y creo que precisamente ahí está una de las mayores virtudes de Blood of Dawnwalker: el nivel de calidad que existe prácticamente en todos sus aspectos. No me refiero solamente a la fidelidad gráfica, que también merece elogios, sino a la construcción del mundo, los diálogos, los personajes y la manera en que todos estos elementos se complementan.
Durante los últimos años me había costado cada vez más sentirme realmente motivado a hacer las misiones secundarias de un RPG. Muchas veces termino jugando la historia principal y dejando una gran cantidad de contenido opcional para después, si es que alguna vez regreso a él. Blood of Dawnwalker consiguió hacer exactamente lo contrario.


De hecho, una de las pocas cosas que llegó a molestarme fue saber que no iba a tener tiempo para hacer todo lo que quería. Y eso dice muchísimo.
El mundo es lo suficientemente interesante como para que quieras desviarte constantemente del camino principal. Las misiones secundarias no se sienten como simples tareas diseñadas para llenar el mapa, sino como pequeñas historias con personajes, consecuencias y recompensas que hacen que valga la pena invertir tu tiempo en ellas. Algunas terminan convirtiéndose en aventuras que probablemente recordaré mucho más que ciertas partes de la campaña principal.
Esto, además, se complementa con una de las mecánicas más interesantes del juego: El tiempo. Sin entrar demasiado en spoilers, Blood of Dawnwalker divide sus días y noches en segmentos de tiempo. Tenés ocho bloques durante el día, ocho durante la noche y un total limitado de 30 días y noches para desarrollar tu aventura. Sobre el papel puede parecer una mecánica extremadamente restrictiva, pero en la práctica está sorprendentemente bien implementada.


Nunca sentí que el juego me estuviera empujando constantemente hacia adelante. Al mismo tiempo, siempre existía esa sensación de urgencia, de que el tiempo estaba avanzando y de que mis decisiones tenían un costo. Es una sensación que muchos RPGs intentan conseguir y que pocas veces funciona realmente.
Sin embargo, acá es donde tengo mi principal crítica al juego: La distribución del tiempo no siempre parece estar equilibrada.
Podés encontrarte con una misión secundaria increíble, con plot twists, personajes memorables y recompensas que realmente hacen que sientas que acabás de vivir una aventura completa, y todo eso puede costarte solamente dos bloques de tiempo.


Después te encontrás con una actividad en la que simplemente tenés que liberar a un prisionero que está siendo escoltado. Derrotás a unos cuatro guardias, ves una pequeña animación en la que liberás al NPC y, en términos de tiempo real, probablemente pasaron un par de minutos. Sin embargo, el juego decide que esta actividad debería costarte tres bloques de tiempo. Y ahí es donde la mecánica empieza a sentirse un poco extraña.
Cuando tenés un recurso tan limitado, el juego debería hacer que cada decisión sobre cómo utilizarlo se sienta lógica. En situaciones como esta, termina siendo difícil justificar por qué debería invertir una cantidad considerable de mi tiempo en ser una buena persona cuando existe contenido mucho más complejo que consume menos recursos.
Además, en ciertos momentos esto puede sentirse un poco contradictorio con el propio personaje de Coen. No creo que sea un problema suficientemente grande como para arruinar la experiencia, pero sí uno de esos pequeños detalles que te dejan pensando que quizás la distribución del tiempo necesitaba un poco más de consideración.
Por suerte, este es prácticamente el mayor problema que tuve con el juego.
Durante mis más de 30 horas encontré un par de bugs acá y allá: algún personaje haciendo clipping con el suelo, pequeños errores visuales y algún que otro crash ocasional. Nada que considere particularmente preocupante y, sobre todo, nada que parezca difícil de solucionar mediante futuros parches.
Fuera de eso, Blood of Dawnwalker es una experiencia tremendamente sólida.
El combate es fluido y satisfactorio, especialmente cuando empezás a combinar las diferentes habilidades de Coen. La historia consigue mantener el interés y, más importante todavía, el mundo se siente vivo. Existe una sensación constante de que hay cosas ocurriendo independientemente de lo que estés haciendo, y eso hace que la exploración tenga mucho más valor.
Pero si tuviera que elegir una sola cosa que recordaré de Blood of Dawnwalker, serían sus personajes y su mundo.
Hay algo especial en lograr que un RPG te haga sentir que querés averiguar más sobre lugares, personas e historias que técnicamente no necesitás conocer para terminar el juego. Y después de tantos RPGs de mundo abierto en los últimos años, conseguir despertar nuevamente esa curiosidad en mí es probablemente el mayor elogio que puedo darle a Rebel Wolves.
Blood of Dawnwalker no intenta reinventar la rueda, y tampoco lo necesita.
Lo que hace es tomar elementos que conocemos de los RPGs de mundo abierto, combinarlos con una ambientación vampírica muy interesante, añadir una mecánica de tiempo que realmente tiene consecuencias y, sobre todo, construir un mundo lleno de personajes y pequeñas historias que consiguen hacer que quieras seguir explorándolo.
Después de más de 30 horas, termino mi viaje por Vale Sangora con una sensación que cada vez es más difícil encontrar en este género: La de haber vivido una aventura que realmente sea memorable.


G-SCORE: 95
Probado en: PlayStation 5
Plataformas adicionales: Windows y Xbox Series X/S
Desarrollador: Rebel Wolves
Distribuidor: Bandai Namco
Disponible Ya


Nota: Martin Varsano para GNOVA #14 – Agradecemos a Bandai Namco Latam por el código cedido para análisis.

About Author