Review: Death Stranding 2: On the Beach PC

Death Stranding, creado por Kojima Productions y lanzado con gran éxito en Playstation 5 en 2019, representó un punto de inflexión para la industria del videojuego.

Principalmente porque incorporaba en un juego triple A mecánicas de juegos simples, a primera vista propias de un walking simulator, pero envuelto en una apasionante y profunda historia llena de emociones y subtramas, con una sublime presentación y acabado técnico, visual y sonoro digno de las super producciones creadas anteriormente por Hideo Kojima.

Sigamos haciendo un poco más de historia para tener contexto. Tras su mediática salida de Konami, Kojima, fundó su propio estudio independiente y, fiel a su reputación de “autor”, presentó una obra que rompía con las etiquetas tradicionales, para definir un nuevo género basado en las conexiones. En un mercado saturado de juegos de disparos y acción frenética, Death Stranding proponía una experiencia introspectiva y pausada donde la mecánica principal era el simple hecho de caminar. Sin embargo, no se trataba de un dar un paseo; el terreno se convertía en el principal antagonista, obligando al jugador a gestionar el equilibrio, el peso de la carga y el cansancio en un ciclo jugable que transformaba la logística en una forma de arte. Esta apuesta por encarnar la vida de un simple repartidor, en este caso, el protagonista, Sam Porter Bridges, tuvo el inesperado efecto de resonar de manera profética meses después de su lanzamiento, cuando la pandemia puso en relieve la importancia vital de quienes mantienen los hilos de la sociedad conectados desde el aislamiento y el encierro.

Aquella primera entrega nos presentó a un simple hombre que, a través de paisajes inspirados en la geografía islandesa, logró reconstruir los lazos de una Norteamérica devastada por un fenómeno sobrenatural conocido como Death Stranding. La aventura culminaba con una nota de esperanza agridulce, con Sam rescatando a la pequeña Lou y decidiendo apartarse de las instituciones para vivir una vida propia, lejos de los intereses políticos de las Ciudades Unidas de América.

Algo novedoso era que el juego integraba de una manera original a la aventura narrativa un modo multijugador (llamado Social Strand System), que, a diferencia de otros juegos online donde la interacción suele ser competitiva o directa, en este los jugadores colaboraban de forma invisible pero tangible. Por ejemplo, una escalera dejada por un extraño en un precipicio o una ruta construida colectivamente impactan permanentemente en el mundo de otros, fomentando una empatía genuina basada en la gratitud y el apoyo mutuo.

Visualmente, el uso del motor Decima creado por Guerrilla Games, que da impecables resultados, con modelos y rostros a veces increíblemente realistas, acompañado de una base narrativa fragmentada y cargada de simbolismo filosófico reafirmó el estatus del videojuego como un medio capaz de albergar visiones de autor profundamente personales. Death Stranding, más allá de las polémicas, se consolidó como un manifiesto sobre la solidaridad humana en tiempos de fragmentación.

En 2026 ha llegado a nuestros PCs, y en momentos en que las mega producciones narrativas de Playstation Studios se ponen en duda en relación a su continuidad en esta plataforma, Death Stranding 2: On the Beach, que con la evolución de las mecánicas representa un refinamiento absoluto de lo que Hideo Kojima introdujo en 2019. Si el primer juego se sentía como un experimento audaz sobre la resistencia y la soledad, esta secuela transforma esas bases en un sistema mucho más profundo, variado y, sobre todo, reactivo al ingenio del jugador.

Death Stranding 2: On the Beach arranca aproximadamente un año después los eventos del primer juego, encontrando a Sam en una situación de retiro que pronto se ve interrumpida por fuerzas que escapan a su control. La narrativa en esta ocasión es mucho más ambiciosa y nos traslada a escenarios que van más allá de las fronteras conocidas, llevándonos a explorar terrenos áridos en México y las inmensas y peligrosas extensiones de Australia. El eje central de la trama vuelve a girar en torno a la conexión, pero esta vez con una pregunta mucho más sombría sobre si realmente fue una buena idea unir al mundo bajo una misma red, y si los lazos que creamos son puentes o cadenas que nos condenan.

El reparto que da vida a este guion es, sin duda, uno de los pilares de la experiencia. Norman Reedus regresa como un Sam más experimentado, mientras que Léa Seydoux, en el papel de Fragile, adquiere un protagonismo fundamental liderando la iniciativa Drawbridge, una organización privada que busca conectar el mundo sin las ataduras gubernamentales del pasado. A ellos se unen caras nuevas como Elle Fanning, Troy Baker y Guillermo Del Toro, entre otros recurrentes de Kojima. Es de destacar la inclusión de “Dollman”, una marioneta con vida propia que acompaña a Sam, lo queañade un toque de humor particular que solo Kojima sabe equilibrar.

Porque, aunque ese ADN se mantiene, la escala es diferente. En esta secuela, la base de operaciones móvil Magellan sustituye a los centros de distribución estáticos, permitiendo que la narrativa fluya de manera más orgánica mientras nos desplazamos por un mundo devastado. Esta estructura no solo sirve como un respiro entre las largas, a veces larguísimas caminatas, sino que funciona como el corazón emocional del juego, donde las interacciones entre los personajes se sienten más naturales y profundas.

Otro de los cambios más drásticos es cómo el entorno interactúa con Sam. En el Death Stranding original, el terreno era estático: una roca siempre estaba en el mismo sitio. Ahora, el mundo es dinámico. Los desastres naturales pueden alterar las rutas que ya conocíamos en tiempo real. Más de una vez mi trayecto se volvió un drama cuando al subir una apacible pendiente un imprevisible terremoto me hizo dar tumbos de los cuales solo pude recuperarme por las bolsas de sangre que Sam debe usar para seguir en este mundo. Esto nos obliga a improvisar sobre la marcha constantemente.

La variedad de biomas (pasando de las llanuras rocosas a desiertos de arena movediza o zonas volcánicas) exige el uso de herramientas específicas que antes no existían. Y los vehículos también han sido rediseñados; ahora contamos con medios de transporte mucho más especializados que se comportan de forma distinta según la superficie, alejándose de la conducción a veces tosca del primer título.

El combate en el primer Death Stranding era, para muchos, un trámite necesario pero a veces torpe. En la versión de PC de la secuela, gracias a la precisión del ratón y, el sistema de apuntado y respuesta se siente como un juego de acción moderno de primer nivel. Se ha introducido una mayor variedad de armas no letales y herramientas de distracción, permitiendo que el sigilo sea una opción táctica real y no solo una forma de evitar a las Beached Things (BTs), almas en pena que pululan buscan desesperadamente una conexión con un humano real para consumirlo. La inteligencia artificial de los enemigos humanos ha sido mejorada, lo que nos obliga a usar el entorno de forma más creativa.

Al dar el salto a nuestros PCs, toda esta carga emocional y narrativa se ve potenciada por un nivel de detalle técnico que simplemente no es posible en otras plataformas. La colaboración entre Kojima Productions y los especialistas en ports de Nixxes Software ha dado como resultado una versión para Windows que no solo hereda la excelencia del motor Decima, sino que la lleva hasta sus máximas posibilidades técnicas.

Lo primero que salta a la vista al iniciar el juego en un nuestro equipo de pruebas (AMD 5600 y GeForce RTX 3060) es la solidez de su rendimiento gracias a una gran optimización. El juego hace uso intensivo de las últimas tecnologías de reconstrucción de imagen. Los usuarios de placas NVIDIA nos beneficiamos de la implementación nativa de DLSS 4, que incluye generación de fotogramas para lograr una fluidez asombrosa sin sacrificar la nitidez de las texturas.
En nuestro sistema ronda los 60FPS, con algún bajón ocasional, pero vista la impresionante calidad gráfica, es algo aceptable.
También cuenta también con soporte para FSR 4 y XeSS 2. Y se ha incluido Pico, la tecnología de escalado propia de Guerrilla Games utilizada en consolas, dándonos la opción de comparar y elegir la solución que mejor se adapte a nuestro hardware.

Visualmente, el juego es un prodigio en iluminación y shaders. La versión de PC introduce mejoras significativas en la calidad de las sombras y el filtrado anisotrópico, pero donde realmente se marca la diferencia es en la inclusión de raytracing. Además, la compatibilidad con monitores ultrawide en formatos de 21:9 y 32:9 transforma la exploración en una experiencia cinematográfica ultra panorámica, permitiendo apreciar la escala real de los desiertos y cordilleras de una manera que resulta imposible en una pantalla estándar.

El sistema de sonido y la integración con periféricos también han recibido una atención especial. Aunque estemos en PC, el soporte para el mando DualSense es total si se conecta mediante cable, manteniendo la vibración háptica detallada que nos permite sentir la diferencia entre caminar sobre arena fina o rocas afiladas, así como la resistencia de los gatillos adaptativos según el peso de nuestra carga. En cuanto al audio, el aprovechamiento de sistemas como Dolby Access y DTS Sound Unbound permite una localización espacial de los sonidos ambientales que es crítica para detectar peligros o simplemente para dejarse envolver por el silbido del viento y la banda sonora compuesta por Ludvig Forssell.

Finalmente, es importante mencionar que este despliegue visual requiere de un almacenamiento a la altura. El juego ocupa cerca de 150 GB de espacio y el uso de un SSD es estrictamente obligatorio para que las transiciones entre el juego y las cinemáticas sigan siendo tan instantáneas como fueron diseñadas. En equipos con unidades NVMe de alta velocidad, los tiempos de carga son prácticamente inexistentes, eliminando cualquier barrera que nos separe de la acción.

Death Stranding 2: On the Beach en su versión para Windows no es solo el port de un gran juego de consola, sino la versión definitiva de una obra de arte interactiva que utiliza la tecnología más puntera no solo para impresionar visualmente, sino para servir de vehículo a una de las historias más extrañas, humanas y fascinantes de la última década.

G-SCORE: 92

Probado en: PC
Desarrollador: Nixxes Software
Distribuidor: Sony Interactive Entertainment

Disponible Ya

Nota: Carlos Bisio para GNOVA #13 – Agradecemos a Playstation Argentina por el código cedido para análisis.

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